Ondas de Apoyo es una iniciativa que buscó acercar mensajes de parentalidad positiva y apoyo psicosocial a familias migrantes y desplazadas que se encuentran en contextos de alta movilidad y vulnerabilidad.
La iniciativa surgió ante la necesidad de encontrar formas accesibles de acompañar a las familias durante situaciones de crisis, especialmente en contextos como el Tapón del Darién, donde las condiciones de movilidad, la falta de conectividad y las dificultades de acceso a servicios hacen necesario utilizar canales de comunicación cercanos a las comunidades.
Para lograrlo, se diseñaron ocho cuñas radiales con mensajes breves, sencillos y adaptados culturalmente a las realidades de las familias migrantes. Los contenidos se difundieron a través de emisoras comunitarias y comerciales de diferentes territorios, buscando que las familias pudieran acceder a herramientas prácticas para fortalecer el vínculo con sus niñas y niños, manejar situaciones de estrés y promover prácticas de crianza positivas.
La estrategia tomó como referencia enfoques de parentalidad positiva, incluyendo elementos de Parenting for Lifelong Health (PLH), y complementó estos conocimientos con los aportes obtenidos mediante diálogos con actores comunitarios. Los mensajes abordaron situaciones concretas de la vida de las familias en contextos de movilidad, como el manejo del estrés durante la travesía, la comunicación con niñas y niños frente a la incertidumbre, el establecimiento de límites sin violencia y la construcción de rutinas que aporten estabilidad emocional.
La migración forzada a través del Tapón del Darién constituye un contexto de alta vulnerabilidad para las familias y, particularmente, para las niñas y los niños que realizan estas travesías.
Las familias migrantes pueden enfrentar múltiples factores que las llevan a abandonar sus lugares de origen, entre ellos dificultades económicas, inseguridad alimentaria, inestabilidad política, violencia, criminalidad, falta de oportunidades laborales y otros factores sociales y ambientales.
Las niñas y los niños que atraviesan estas rutas enfrentan una situación de doble adversidad. Por un lado, están expuestos a condiciones físicas y ambientales difíciles; por otro, experimentan cambios abruptos en sus redes de apoyo, sus rutinas, sus espacios educativos y su entorno familiar.
Estas experiencias pueden tener consecuencias sobre su bienestar emocional y aumentar su exposición a situaciones de violencia, explotación y otras vulneraciones. Al mismo tiempo, las familias pueden enfrentar dificultades para acceder a servicios de salud, educación y protección social.
En este contexto, fortalecer las capacidades de madres, padres y otras personas cuidadoras resulta fundamental. Las prácticas de crianza basadas en la comunicación, la sensibilidad, la disciplina no violenta y el acompañamiento emocional pueden contribuir a generar entornos más seguros y protectores para niñas y niños.
Sin embargo, trabajar estos temas en contextos humanitarios supone retos importantes. Las familias se encuentran concentradas en resolver necesidades inmediatas, tienen movilidad constante y pueden contar con un acceso limitado a internet y dispositivos tecnológicos. Por ello, era necesario desarrollar una estrategia que utilizara canales accesibles, confiables y cercanos a las comunidades.
El desarrollo de Ondas de Apoyo partió de la identificación de las necesidades de las familias migrantes y de los retos que enfrentaban para acceder a información y acompañamiento.
Se trabajó con organizaciones aliadas y actores comunitarios para comprender las características de los territorios, las dinámicas migratorias y las necesidades de las familias.
Uno de los componentes fundamentales fue el grupo focal con la comunidad, mediante el cual se recogieron recomendaciones sobre el lenguaje, las voces y las características que debían tener los mensajes para que fueran comprensibles y cercanos a las personas destinatarias.
A partir de los diálogos con la comunidad y de los enfoques de parentalidad positiva utilizados por la Fundación, se priorizaron siete temas para las cuñas:
Los contenidos buscaron ser breves, claros y aplicables a situaciones concretas de la vida cotidiana de las familias.
Entre los mensajes desarrollados se incluyeron recomendaciones para manejar el estrés durante la travesía, conversar con niñas y niños sobre las incertidumbres del viaje, establecer límites sin violencia y mantener rutinas mínimas que aporten estabilidad emocional.
Una vez definidos los mensajes se desarrollaron los guiones correspondientes a las ocho cuñas.
El informe final registra un proceso que incluyó:
Durante la producción participaron cuatro personas venezolanas, dos adultas y dos niñas, como voces de las cuñas. La participación de estas personas permitió ajustar algunos mensajes para hacerlos más cercanos y comprensibles para la población objetivo.
En la etapa de posproducción algunos textos fueron recortados o ajustados para cumplir con los tiempos requeridos para su difusión en las emisoras. Algunas cuñas fueron adaptadas a una duración aproximada de 40 segundos.
Para la difusión de las cuñas se contactaron 19 emisoras en tres departamentos. Después del proceso de selección, se eligieron 10 emisoras para ejecutar el plan de medios.
A cada emisora se le solicitaron diferentes mecanismos para hacer seguimiento a la implementación, entre ellos:
Estos mecanismos permitieron comprobar que las cuñas fueran transmitidas según las condiciones establecidas en el plan de medios.
Durante la ejecución del plan de medios se realizaron 859 reproducciones de las cuñas.
El alcance potencial certificado por las emisoras fue de 2.631.278 personas.
El cálculo del alcance tuvo en cuenta las particularidades de cada medio. Entre los criterios utilizados se encontraban:
Estos datos permitieron establecer una estimación del número de personas que potencialmente podían recibir los mensajes, aunque no permiten afirmar que todas esas personas hayan escuchado efectivamente las cuñas.
Los aprendizajes de Ondas de Apoyo también permitieron adaptar sus contenidos a nuevos escenarios de emergencia.
Ante la crisis humanitaria relacionada con el conflicto armado y el desplazamiento forzado en el Catatumbo, muchas personas tuvieron que desplazarse hacia Cúcuta y otros lugares cercanos en búsqueda de refugio y asistencia humanitaria.
Frente a esta situación, se retomó su enfoque de trabajar con y para la comunidad y se estableció diálogo con líderes de territorios como Tibú, El Tarra, Ocaña y Cúcuta, entre otros.
Estos encuentros permitieron identificar que WhatsApp era uno de los medios de comunicación más accesibles y efectivos para la población.
Se produjeron:
Estos materiales sintetizaron recomendaciones sobre parentalidad en contextos de desplazamiento y permitieron brindar orientación de manera inmediata y accesible a las familias.
El informe final registra que durante la ejecución se realizaron 859 reproducciones de las cuñas, con un alcance potencial total de 2.631.278 personas, calculado a partir de las metodologías de medición utilizadas por cada emisora.
Es importante señalar que esta cifra corresponde a alcance potencial y no necesariamente al número exacto de personas que escucharon las cuñas. Las emisoras comunitarias no cuentan con los mismos estudios de audiencia de las grandes cadenas, por lo que estiman su alcance a partir de variables como la potencia de la antena, la cobertura de la señal, la frecuencia, las antenas repetidoras y la población potencialmente cubierta.
El informe registra, entre otros, los siguientes alcances potenciales:
|
Medio |
Alcance potencial |
|
Anorí Estéreo |
29.000 |
|
Asoredes / Radio Litoral, Río Stereo Mutatá y La Voz Gabrielista |
82.500 |
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Antena Stereo |
200.000 |
|
La Esquina Radio |
2.078.027 |
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Qué Buena |
52.725 |
|
Riosucio Stereo |
25.000 |
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La Voz de Antioquia |
145.000 |
|
Puerto Stereo |
19.026 |
La Esquina Radio fue el medio con mayor alcance potencial registrado, con 2.078.027 personas. Además, este medio contó con una medición digital que permitió identificar 1.787 personas que escucharon las cuñas a través de su emisión radial digital, constituyendo el único caso del plan en el que se reportó una medición efectiva y verificable de audiencia.
Uno de los elementos centrales del proyecto fue la participación de la comunidad en el proceso de construcción de los contenidos.
Antes de producir las cuñas se realizó un grupo focal con la comunidad, cuyo propósito fue comprender qué tipo de voces, lenguaje y formas de comunicación podían resultar más claras y cercanas para las personas destinatarias de los mensajes.
A partir de este ejercicio se identificó la importancia de utilizar voces principalmente de personas venezolanas. Durante la producción participaron cuatro personas venezolanas: dos adultas y dos niñas, quienes realizaron las voces de las cuñas.
Este proceso permitió que los contenidos fueran ajustados no solamente desde una perspectiva técnica, sino también desde la experiencia y el lenguaje de las personas a quienes estaban dirigidos.